lunes, 18 de marzo de 2013

El elefante encadenado



El elefante encadenado


Recuerdo que mi primer contacto con las obras de Jorge Bucay, (escritor argentino), fueron en la Universidad, y este fue el principio de un largo recorrido por sus obras.

Uno de los cuentos que más me ha gustado,  ya que ha dejado huella en mi es “el elefante encadenado”  Y desde aquel día en casa hemos tratado de sustituir el  “No puedo”   por   “Si quieres puedes, confío en ti”

Les comparto el cuento

Cuando yo era niño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, lo que más me llamaba la atención era el elefante.
Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de su peso, tamaño y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.
El misterio era evidente: ¿Qué lo sujeta entonces?. ¿Por qué no huye?
Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapa porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia: “Si está amaestrado ¿por qué lo encadenan?”
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.
Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca… y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.
Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta:
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.
Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.
Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía…
Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a sus destino.
Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree que NO PUEDE.
Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo.
Jamás… jamás… intentó poner a prueba su fuerza otra vez…
Vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad… condicionados por el recuerdo de «no puedo»… Tu única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento todo tu corazón…

JORGE BUCAY


A lo largo de la vida nos enfrentamos con situaciones como está, en las que después de intentar e intentar sin obtener los resultados esperados nos encontramos con el desaliento, queriendo abandonar la batalla.

A veces así veo a mis alumnos como enormes elefantes atados a pequeñas estacas. Y esque se sienten derrotados sin haber hecho el menor esfuerzo por ganar la batalla.  
Sobretodo aquellos que han experimentado el fracaso escolar,  padecen una especie de indefensión aprendida por la que renuncian a intentar nada que suene académico.  

El fracaso no nos deja luchar.


La derrota llega cuando no consigues algo que deseas mucho. El fracaso no te permite soñar.


Pero nada que valga la pena se consigue sin esfuerzo. Si no lo intentas nunca sabrás hasta donde puedes llegar.

Todos alguna vez hemos sido elefantes en potencia, personas necesitadas de una segunda oportunidad, hay que recuperar la confianza perdida de uno mismo y volver a empezar.

“No eres derrotado cuando pierdes, sino cuando desistes”(Paulo Coelho) 

"No siempre querer es poder, pero siempre, es el primer gran paso"(Renny Yagosesky)




2 comentarios:

  1. Me encantó, deberíamos leerlo todos los días porque todos los días nos ponemos limitaciones nosotros mismos, esto no es solo educación para los pequeños, sino que debiera ser una constante y un recuerdo permanente a lo largo de la vida.

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    1. Que bueno que te gusto, gracias por tus comentarios, besos

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